5 motivos para tener en cuenta la contaminación subclínica por micotoxinas en el alimento balanceado para cerdos y cómo mitigarla.

Resumen:

  • La contaminación subclínica por micotoxinas presentes en el alimento balanceado de los cerdos reduce el desempeño de los animales en términos de crecimiento, inmunidad y reproducción, a menudo sin síntomas visibles.

  • Las soluciones tradicionales para el control de las micotoxinas son insuficientes en lo que se refiere a su capacidad para afrontar las interacciones de múltiples toxinas.

  • La vanguardia en el manejo de las micotoxinas se basa en la detoxificación enzimática.

  •  FUMzyme® y ZENzyme® transforman las fumonisinas y la zearalenona en compuestos inofensivos en el tracto gastrointestinal de los animales, mejorando así la eficiencia alimentaria y la rentabilidad de la producción animal.

Introducción

Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por hongos que contaminan los cultivos de cereales durante su crecimiento y posterior almacenamiento de los granos. Suponen así un reto constante y complejo para la producción porcina. Pese a la mejora en las prácticas agrícolas y de almacenamiento, la contaminación de los ingredientes del alimento con micotoxinas como deoxinivalenol (DON), zearalenona (ZEA), fumonisinas (FUM), aflatoxinas (Afla) y ocratoxina A (OTA) sigue siendo prácticamente inevitable.

Si bien la contaminación intensa del alimento balanceado con micotoxinas produce signos clínicos claros en los animales, que pueden incluir el rechazo del alimento o la insuficiencia orgánica, un nivel bajo o subclínico de exposición, incluso en tasas inferiores a los límites regulatorios, puede afectar en silencio la salud, el crecimiento y la productividad de los animales, con impacto en la rentabilidad del lote, sin causar síntomas visibles.

Los datos que emergen de la investigación y del sector indican que la contaminación subclínica por micotoxinas está muy extendida y sus efectos trascienden con creces las directrices regulatorias publicadas sobre los niveles de contaminación. Afortunadamente, el avance científico, especialmente la detoxificación enzimática, aportan nuevas estrategias para mitigar estos costos ocultos y proteger, tanto el bienestar animal, como la rentabilidad de los establecimientos de producción porcina.

Qué es la exposición subclínica a las micotoxinas

La exposición subclínica se refiere a los niveles de toxinas por debajo del umbral de las directrices oficiales, como aquellos definidos por la Unión Europea. En dichas concentraciones, los cerdos no presentan síntomas evidentes, pese a la presencia de alteraciones fisiológicas y metabólicas. Estas suelen pasar desapercibidas, pero pueden afectar considerablemente el desempeño y la inmunocompetencia, con el tiempo.

La contaminación por micotoxinas raramente se limita a una única toxina. La presencia de múltiples micotoxinas es la norma, no la excepción. Los datos de la Encuesta Mundial de Micotoxinas de dsm-firmenich (enero a setiembre de 2025) señalan que el 82% de las más de 19.000 muestras de alimentos balanceados analizadas contenían más de una micotoxina. Estas toxinas pueden interactuar de forma acumulativa o sinérgica, potenciando las consecuencias negativas, incluso cuando cada toxina por separado se encuentre en un nivel ‘seguro’.

Impactos ocultos sobre la salud y el desempeño de los cerdos

  1. Crecimiento y eficiencia alimentaria.
    Una de las consecuencias más tempranas y económicamente relevantes de la exposición de bajo nivel a las micotoxinas es la reducción en la ganancia media diaria (GMD) y la eficiencia alimentaria. Aunque los animales sigan alimentándose de forma normal, los índices de conversión alimentaria se reducen ligeramente. Con el tiempo, esto se traduce en un peso final más bajo, períodos más largos de engorde y mayor costo de alimentación por kilo de ganancia de peso.

  2. Integridad y función intestinal
    El intestino es un órgano diana fundamental para muchas micotoxinas. Incluso bajas concentraciones pueden aumentar la permeabilidad intestinal, alterar la morfología de las vellosidades y debilitar la función de barrera. Estos cambios permiten que las bacterias y las endotoxinas pasen del intestino a los tejidos o a la corriente sanguínea, fomentando así una inflamación crónica que merma el crecimiento y la inmunidad.

  3. Inmunosupresión y respuesta a las vacunas
    Se sabe que la exposición subclínica a las micotoxinas perjudica tanto la respuesta inmunitaria innata como la adaptativa. Los cerdos que reciben dietas contaminadas con micotoxinas pueden presentar una baja proliferación de linfocitos, menores títulos de anticuerpos tras la vacunación y mayor susceptibilidad a las infecciones. Los efectos inmunomoduladores de DON han sido ampliamente documentados, lo cual ilustra cómo la contaminación oculta puede mermar la resistencia a las enfermedades en lotes aparentemente saludables.

  4. Efectos en los órganos y células
    El examen microscópico suele revelar lesiones hepáticas, renales o pulmonares y estrés oxidativo a nivel celular. Ese tipo de daños, pese a que es invisible en el manejo diario del ganado, puede reducir la función de los órganos y limitar la capacidad de los cerdos para metabolizar otras toxinas o fármacos.

  5. Alteraciones reproductivas
    Las toxinas con actividad estrogénica, especialmente la zearalenona (ZEA), presentan riesgos específicos para las cerdas primerizas y las reproductoras. Incluso en niveles bajos, la ZEA puede alterar los ciclos estrales, retrasar la pubertad, reducir las tasas de concepción y el tamaño de las camadas. Por lo tanto, la baja exposición crónica puede suponer costos acumulativos para la reproducción durante los ciclos de producción.

Una baja exposición crónica a las micotoxinas puede perjudicar el desempeño animal

Por qué la mitigación tradicional no es suficiente

Las estrategias tradicionales de manejo de micotoxinas, como la mejora en el almacenamiento de los cultivos, los adsorbentes o desactivadores de micotoxinas y las pruebas periódicas aportan beneficios claros, pero también presentan limitaciones. Los adsorbentes son eficaces principalmente contra las aflatoxinas que se unen fácilmente a las arcillas y otros materiales. Sin embargo, la mayoría de las micotoxinas no adsorbibles como DON, ZEA y FUM permanecen biológicamente activas incluso en presencia de adsorbentes o desactivadores de micotoxinas.

Dado que la exposición a bajo nivel no suele ser detectable y que son comunes las interacciones entre múltiples toxinas, es necesario contar con un enfoque más concreto y fiable que neutralice las micotoxinas antes de su absorción y respalde los sistemas naturales de defensa del animal.

Detoxificación enzimática: la vanguardia en el control de micotoxinas

Los recientes avances en biotecnología han llevado al desarrollo de enzimas específicas capaces de degradar las micotoxinas de forma irreversible, transformándolas en compuestos inofensivos en el tracto gastrointestinal de los cerdos. A diferencia de los adsorbentes o desactivadores en general, estas enzimas actúan mediante la biotransformación, alterando la estructura molecular de la toxina de forma que deje de ser tóxica.

El desarrollo normalmente se inicia mediante la selección de microorganismos ambientales que naturalmente metabolizan las micotoxinas, como bacterias u hongos. Una vez identificada, la enzima responsable de esta actividad se aísla, se expresa, se optimiza mediante ingeniería enzimática y se formula para asegurar su estabilidad en los alimentos balanceados.

Detoxificación de vanguardia

Actualmente, las siguientes dos enzimas ocupan un lugar de vanguardia en la desactivación o detoxificación de los alimentos balanceados para cerdos: FUMzyme® y ZENzyme®.

 FUMzyme® es una enzima purificada que cataliza la conversión de las fumonisinas a su forma hidrolizada, mucho menos tóxica. Los ensayos han demostrado que añadir FUMzyme® a dietas contaminadas reduce significativamente los niveles de fumonisina en las heces de los animales. FUMzyme® es la primera enzima de este tipo aprobada en la UE y en EE.UU. para uso en cerdos y otras especies.

Dosis bajas de FUMzyme® (aproximadamente 1,7 – 17 U/l) degradaron completamente 72,2 ppm de FB1 (100 μM). Una actividad e 17 U/l hidrolizó completamente la FB1 en los primeros 15 minutos de reacción (Figura 1).  

Figura 1 - Degradación de FB1 a TCA y HFB1 (periodo de 0 a 120 min) con FUMzyme® (actividad de 17,7 U/l)

ZENzyme® es una enzima purificada que degrada la zearalenona (ZEA) a un compuesto con actividad estrogénica significativamente reducida. En estudios con animales, esta enzima previno de forma eficaz la absorción de ZEA en la corriente sanguínea, reduciendo así los riesgos reproductivos.

Actualmente, la aprobación de ZENzyme® por las autoridades reglamentarias de la UE y EE.UU. se encuentra pendiente, con resultados prometedores ya demostrados en cerdos. Una dosis de 20 U de ZENzyme®/kg de alimento balanceado (que corresponde a 1 kg MPL 5.Z por tonelada de alimento balanceado) permite la degradación completa de 10 ppm de ZEA en solo 2 minutos de incubación, como se indica en la Figura 2.

Figura 2 - Degradación de 10 ppm de ZEA a su forma detoxificada (HZEN) con 20 U de ZENzyme®/kg de alimento balanceado (corresponde a 1 kg MPL 5.Z por tonelada de alimento balanceado. Biotransformación completa en 2 minutos.

En conjunto, estas enzimas representan una solución específica y basada en la ciencia para un tradicional reto en el control de las micotoxinas.

La detoxificación basada en enzimas representa un hito en el control preciso de las micotoxinas

Una estrategia holística para la gestión del riesgo de micotoxinas

El control eficaz de las micotoxinas requiere un enfoque múltiple que combine prevención, detección y detoxificación biológica. Mycofix® incorpora este concepto integrado a través de tres mecanismos complementarios:

  1. Adsorción – dirigida a las aflatoxinas con materiales adsorbentes de alta afinidad.

  2. Biotransformación – utilizando enzimas como FUMzyme® y ZENzyme® para detoxificar tricotecenos, fumonisinas y zearalenona.

  3. Bioprotección – respaldo a la integridad intestinal, la función hepática y la resiliencia inmunitaria para mitigar los efectos residuales.

Esta defensa en múltiples niveles asegura una protección integral, incluso cuando no es posible del punto de vista práctico eliminar por completo las micotoxinas de los alimentos balanceados.

Beneficios económicos y de bienestar animal

Abordar la exposición subclínica a las micotoxinas genera beneficios cuantificables. Los productores que reducen la inhibición del crecimiento y el deterioro inmunitario relacionados con las micotoxinas pueden esperar los siguientes resultados:

  • Mejora en la conversión alimentaria y tasas de crecimiento más rápidas

  • Mejor respuesta a las vacunas y menor costo vinculado a medicamentos

  • Mayor desempeño reproductivo y uniformidad de las camadas

  • Menor inflamación crónica y mejora del bienestar animal.

Conclusión

La contaminación subclínica por micotoxinas de los alimentos balanceados utilizados en la porcicultura representa una amenaza oculta, pero considerable, para la productividad, la salud animal y la rentabilidad. Incluso cuando los niveles de contaminación se mantienen por debajo de los límites reglamentarios, la exposición crónica a bajos niveles puede afectar la función intestinal, la inmunidad, la salud de los órganos y la reproducción. Las estrategias de mitigación tradicionales por sí solas son insuficientes para abordar toda la complejidad de la contaminación por múltiples toxinas.

El surgimiento de las tecnologías de detoxificación basadas en enzimas, como FUMzyme® y ZENzyme®, supone un hito en el control preciso de las micotoxinas. Al neutralizar las principales toxinas de forma directa e irreversible en el tracto gastrointestinal, dichas enzimas protegen a los cerdos del impacto silencioso provocado por la exposición subclínica, al tiempo que mejoran el desempeño y el bienestar animal.

A medida que los datos sobre la contaminación mundial de los alimentos balanceados continúan destacando la prevalencia de múltiples micotoxinas, la adopción de soluciones amplias y científicamente validadas, como Mycofix®, deja de ser opcional y se convierte en algo esencial para una producción porcina sostenible y de alto desempeño.  

 

Sobre la autora

Ines Taschl

Especialista Técnica en Micotoxinas, Nutrición y Salud Animal, dsm-firmenich

Publicado

24 noviembre 2025

Etiquetas

  • Cerdos
  • Micotoxinas