Por qué el control de las micotoxinas es esencial para la bioseguridad en porcicultura

Resumen:

  • Las micotoxinas suponen un riesgo alto y continuo que compromete la bioseguridad, el desempeño y la estabilidad de la producción.
  • Los datos de la Encuesta Mundial de Micotoxinas indican que los alimentos balanceados en América Latina presentan un riesgo alto.
  • El control eficaz de las micotoxinas fortalece la inmunidad, mejora la eficiencia zootécnica y asegura la previsibilidad sanitaria del sistema.

En la porcicultura moderna, la bioseguridad no implica solamente barreras sanitarias, control de acceso o procedimientos de limpieza. La verdadera bioseguridad surge del control de los riesgos invisibles que atraviesan fronteras, cosechas y sistemas de producción. Entre esos enemigos ocultos, las micotoxinas ocupan el primer lugar de la lista. Son omnipresentes, imprevisibles y capaces de comprometer todo el desempeño zootécnico, sanitario y reproductivo del establecimiento porcino.

Incluso en sistemas altamente tecnificados, el alimento balanceado sigue siendo una de las principales vías de entrada de los contaminantes, tanto biológicos como químicos. Una vez establecida la contaminación por micotoxinas, ningún protocolo podrá detener por sí solo el impacto.

Por ese motivo, el control eficaz de las micotoxinas se ha transformado en un factor clave, al igual que las vacunas, la higienización y las barreras físicas.

La bioseguridad demanda un control nutricional invisible

La bioseguridad tradicional protege contra los agentes infecciosos como virus, bacterias y parásitos. Las micotoxinas, a su vez, siguen por otro camino ya que no son organismos vivos, por lo cual:

  • no son afectadas por los desinfectantes;
  • resisten al procesamiento térmico;
  • sobreviven durante el almacenamiento;
  • entran directamente por el alimento balanceado;
  • y perjudican el organismo de adentro hacia afuera.

Esa característica convierte las micotoxinas en un riesgo crónico y continuo, capaz de comprometer la estabilidad de la producción, la inmunidad y la eficiencia zootécnica.

Enemigo silencioso: cómo las micotoxinas afectan la salud de los cerdos

Las micotoxinas no son simplemente ‘residuos de hongos’, sino que permanecen estables tras el procesamiento, sobreviven al almacenamiento y dañan de forma directa la inmunidad, el desempeño y el tracto gastrointestinal de los cerdos. Entre las micotoxinas más críticas para el sector se encuentran las siguientes:

DON (Deoxinivalenol)

  • Vómitos, rechazo del alimento, inflamación intestinal
  • Reducción directa del consumo y el desempeño.

FUM (Fumonisinas)

  • Asociadas a los problemas respiratorios y el edema pulmonar en cerdos.
  • Daños al tracto gastrointestinal, efecto leaky gut.
  • Mayor susceptibilidad a E. coli, Salmonella y protozoarios.

ZEA (Zearalenona)

  • Afecta la reproducción: anestro, pseudogestación, quistes ováricos, pérdida embrionaria.

AFLA y T-2

  • Hepatotóxicas, inmunosupresoras y peligrosas, especialmente para los lechones.

El principal reto no es la presencia aislada de las micotoxinas, sino la coocurrencia. Los alimentos balanceados utilizados en América Latina con frecuencia presentan dos, tres o más micotoxinas de forma simultánea, lo cual puede potenciar sus efectos incluso cuando el nivel de cada una de ellas se sitúa por debajo de los límites legales.

El panorama de las micotoxinas en América Latina

Los resultados de la Encuesta Mundial de Micotoxinas en el periodo de enero a diciembre de 2025 subrayan el sentido de urgencia:

América Central

  • El 83% de las muestras por arriba de los límites.
  • Prevalencias: FUM 83%, ZEA 94%, Tricot B 76%.

América del Sur

  • El 76% de las muestras por arriba de los límites.
  • Prevalencias: FUM 85%, ZEA 38%, AFLA 58%.

Estas cifras señalan claramente lo siguiente: el riesgo no es la excepción. Sin el debido control, cada lote de alimento balanceado puede suponer un alto impacto financiero y una ruptura de la bioseguridad en el establecimiento porcino.

Cuando la micotoxina se transforma en ruptura sanitaria

Los efectos sanitarios provocados por las micotoxinas con frecuencia se confunden con fallas de manejo, errores en la nutrición o agentes infecciosos. No obstante, en la práctica, se observan contextos reales como los siguientes:

Maternidad

  • Lechones débiles al nacer
  • Baja producción de calostro
  • Mayor mortalidad predestete
  • Episodios de agalaxia

Reproducción

  • Bajas tasas de concepción
  • Repetición del celo
  • Pérdida embrionaria y mortinatos  

Recría y terminación

  • Falta de uniformidad
  • Reducción del consumo
  • Diarreas persistentes
  • Lesiones en el tracto gastrointestinal
  • Mayor incidencia de infecciones secundarias (efecto leaky gut)

Impacto sistémico

  • Inmunosupresión
  • Peor conversión alimentaria
  • Mayor variabilidad productiva
  • Pérdidas financieras invisibles  

Es así como la micotoxina deja de ser una amenaza oculta y se transforma en un problema sanitario concreto que afecta el desempeño, los márgenes y la previsibilidad del establecimiento porcino.

Cómo atacar la amenaza de las micotoxinas

Cuando se trabaja con muestras con niveles superiores a los límites de riesgo para al menos una micotoxina, el combate debe ser estratégico, continuo e integrado. La respuesta se encuentra en un conjunto de medidas que reducen la presencia, el impacto y los efectos sanitarios, entre las cuales se incluye:

  • Actuar con monitoreo continuo y tecnología comprobada. Un análisis periódico de los ingredientes del alimento balanceado, combinado con el uso de soluciones como Mycofix® - con acción de adsorción, biotransformación y bioprotección –  crea una estrategia de control robusta y permanente contra múltiples micotoxinas. 
  • Fortalecer la bioseguridad nutricional. Mitigar las micotoxinas preserva la fisiología del animal, estabiliza el desempeño y reduce las pérdidas silenciosas que comprometen la estabilidad sanitaria y productiva del establecimiento.
  • Soporte técnico especializado, con profesionales capacitados para interpretar los resultados y sugerir ajustes eficaces en la nutrición.

Active la protección. Desactive las micotoxinas.

Las micotoxinas solamente son una amenaza cuando pasan desapercibidas. Si el porcicultor actúa de forma estratégica, logra transformar un factor invisible en un importante punto de control en su programa de bioseguridad.

En definitiva, el control de las micotoxinas surge como un componente clave de la bioseguridad nutricional. Al mitigar los efectos directos y secundarios, el sistema productivo opera dentro de los parámetros previsibles, respaldando el desempeño zootécnico y asegurando que cada etapa del ciclo avance de forma segura, consistente y de acuerdo con el máximo potencial de los cerdos.

 

Sobre el autor

Augusto Heck es veterinario con formación complementaria de maestría, especialización y MBAs. Ha desarrollado una extensa y diversificada carrera en el área de la salud y la producción animal, con especial énfasis en el sector porcino. También ha ocupado puestos de liderazgo técnico, comercial y de marketing en grandes empresas como Perdigão, BRF, Biomin y dsm-firmenich, donde actualmente ocupa el cargo de Gerente de Riesgo de Micotoxinas en América Latina.  

Publicado

13 febrero 2026

Etiquetas

  • Health
  • Cerdos
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