Qué impulsa la huella de carbono en la producción porcina y cómo reducirla

Autor: Franz Waxenecker, Director Sénior de Servicios de Precisión, dsm-firmenich Nutrición y Salud Animal

Resumen:

  • La producción porcina representa entre el 1,1% y el 1,3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
  • La mayor parte de las emisiones tiene su origen en el alimento balanceado.
  • La huella ambiental a nivel de la granja varía mucho debido a las diferencias en la composición y el origen del alimento balanceado.
  • El uso de Sustell™ para tener una medición precisa de la base de referencia permite identificar oportunidades de reducción de la huella.

La producción porcina juega un rol relativamente pequeño en las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), pero aun así, ha sido objeto de un creciente escrutinio.

En la conferencia ‘INTERpig Conference’, celebrada en St. Pölten en junio de 2025, se presentaron los nuevos datos europeos que incluyen los resultados de un proyecto piloto austríaco, con el uso de Sustell™, para cuantificar la huella de carbono en las granjas porcinas. 

El presente artículo resume la presentación, en la cual se abordó el origen de las emisiones en la producción porcina, destacando cómo las formulaciones de alimentos balanceados y, específicamente la fuente de las proteínas, pueden afectar la sostenibilidad del establecimiento de producción porcina. 

Las medidas de eficiencia y otras mejoras han reducido las emisiones de GEI procedentes de la agropecuaria en un 16%, desde 1990. 

Las emisiones de GEI procedentes de la agropecuaria son cada vez más bajas 

Desde 1990, las emisiones de GEI atribuibles al sector agropecuario han disminuido un 16%. Esa cifra equivale a una reducción del 30% en las emisiones per cápita durante el mismo periodo, y se debe a mejoras en la genética, las prácticas de manejo y otras medidas de eficiencia. 

El factor que más contribuye, dentro del sector agropecuario, son las emisiones biogénicas que incluyen el metano (CH4) y el óxido de nitrógeno (N2O) procedentes de la fermentación entérica, el estiércol animal y los fertilizantes artificiales. El consumo de combustibles y energía representa poco más del 12% de las emisiones del sector. 

Ciclos del carbono natural versus ciclos del carbono negro

Figura 1. Ciclos del carbono natural y antropogénico

En la figura 1 se observa el ciclo del carbono natural (en verde) y el ciclo del carbono negro o antropogénico. 

Las emisiones antropogénicas provienen de tres fuentes:

  • Emisiones derivadas de combustibles fósiles: Son el resultado del consumo de diésel, gasolina, gas natural y petróleo, tanto de forma directa en la propiedad agropecuaria como en la fabricación de máquinas e insumos (p. ej. fertilizantes). En la producción de carne bovina y leche, lo anterior puede representar entre el 30% y el 50% del total de emisiones. 
  • Emisiones biogénicas: Estas incluyen otros gases importantes para el clima, como el metano y el óxido nitroso, provenientes de la fermentación entérica y del almacenamiento y la aplicación del estiércol. Dichos gases retienen más calor que el CO2, pero desaparecen de la atmósfera en aproximadamente una década, en comparación con el CO2 que tarda un siglo en disiparse. En la producción de carne bovina y leche, las emisiones biogénicas representan entre el 20% y el 40% del total de emisiones, principalmente debido al metano proveniente de la fermentación natural en el rumen de los animales.
  • Emisiones derivadas del cambio en el uso del suelo: El cambio en el uso del suelo (LUC por su sigla en inglés) evalúa las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la conversión de pasturas y bosques tropicales permanentes en tierras de cultivo. Según la composición del alimento balanceado, lo anterior puede representar entre el 5% y el 10% en la producción de carne bovina y leche. En el caso de la avicultura y la porcicultura, puede representar más del 30%, debido a las fuentes de proteína del alimento balanceado, como la harina de soja producida a partir de soja cultivada en terrenos deforestados. 

En el contexto de la producción agrícola, se captura el CO2 ‘verde’ de la atmósfera para la producción de alimentos de origen vegetal y animal. Al mismo tiempo, a partir de la operación de maquinaria y diferentes equipos, la producción de fertilizantes, las actividades de transporte, la climatización y la refrigeración, se libera a la atmósfera el denominado dióxido de carbono ‘antropogénico’ (representado en negro en la figura). Este dióxido de carbono ‘negro’ forma parte de la contabilidad ambiental y representa la huella de carbono de los productos alimenticios y de los alimentos balanceados. 

En la producción porcina, las emisiones de origen fósil representan entre el 40% y el 60% de la huella de carbono, al tiempo que las emisiones biogénicas representan entre el 10% y el 30%. La mayor variabilidad proviene de las emisiones vinculadas al uso del suelo (LUC), que pueden suponer entre el 0% y el 30%, según el origen de los ingredientes del alimento balanceado.

Para cuantificar dichas fuentes, se aplica el ciclo teórico del carbono al establecimiento agropecuario y se definen los límites del sistema. A continuación, se lleva a cabo una compleja tarea de recopilación de datos de múltiples fuentes, combinándolos y analizándolos para calcular la huella de carbono de la producción animal. 

El primer paso para la mejora de la sostenibilidad radica en la medición precisa de la base de referencia

Una nueva herramienta para obtener los datos de sostenibilidad 

Sustell™ es una nueva plataforma que simplifica todo ese complejo proceso, de forma que los productores logren monitorear la sostenibilidad de sus operaciones. 

El proyecto piloto de Sustell™ se llevó a cabo en Austria, en colaboración con otros líderes del sector. La recopilación de datos ocurrió en el periodo entre octubre de 2023 y febrero de 2024. En total, se evaluó la huella de carbono de 18 granjas porcinas ‘de la cuna a la puerta’ (cradle-to-gate). El análisis y la interpretación se realizaron mediante el uso de la plataforma Sustell™.

Figura 2. La huella de carbono en la producción porcina.

La Figura 2 muestra la huella de carbono del total de 18 granjas porcinas que participaron en el análisis. La franja en azul más claro en la parte superior de cada columna se refiere a la huella de carbono que acumula cada animal antes de llegar a la granja de engorde. La franja en azul, en el medio de la columna, corresponde a las emisiones provenientes de los sistemas de estiércol y ventilación. Las emisiones que se originan por el consumo de energía y combustible, indicadas en azul un poco más oscuro en el medio de la columna, son relativamente bajas en todas las granjas. Las tres franjas son más o menos homogéneas en todas las granjas. 

Las principales diferencias se observan en la franja azul oscura en la parte inferior de la columna y son las que se refieren al alimento balanceado. Se aprecia un aumento del 100% entre el valor más bajo y el más alto. 

Medición de la huella ambiental real de la granja con Sustell™

Si se considera la granja 9 como un ejemplo típico, los datos indican una huella de carbono de 3,97 kg de CO2-eq. La mayor parte de esa cantidad (2,18 kg de CO2-eq) proviene del alimento balanceado. En todas las granjas, el alimento balanceado aparece como el factor predominante, representando hasta el 75% de la huella total de carbono (Figura 3).

La amplia variación entre las granjas demuestra que, a pesar de que los objetivos de producción son similares, las decisiones referentes al manejo y las opciones de alimento balanceado tienen gran influencia en el impacto climático de las operaciones.

Figura 3. Comparación de la huella de carbono de la Granja 9 y la Granja 1.

Las mayores diferencias entre las granjas porcinas incluidas en el proyecto piloto se identificaron al analizar la fuente de proteína presente en la formulación del alimento balanceado. La harina de soja procedente de países con bajo índice de cambio en el uso del suelo (LUC) presenta una huella de carbono muy inferior a la de la harina de soja procedente de regiones con alto índice de cambio en el uso del suelo. Eso se debe al impacto ejercido por el cambio en el uso del suelo. Cuando la soja proviene de regiones con deforestación, el impacto de LUC es mucho mayor que el de la soja cultivada en otras regiones de bajo riesgo. Esto se indica en la Figura 3 que muestra la comparación de la huella de carbono de la Granja 9 y la Granja 1. La Granja 9 utilizó soja con alto índice de LUC, diferente de la Granja 1 que utilizó soja con bajo índice de LUC.

El alimento balanceado es responsable de la mayor parte de la huella de carbono. La fuente de proteína del alimento balanceado puede duplicar las emisiones de una granja.

Estrategias para reducir la huella de carbono 

  • Optimizar la eficiencia de conversión alimentaria de los alimentos balanceados, a través de la salud intestinal.

  • Reducir el contenido proteico del alimento balanceado, mejorando la digestibilidad de las proteínas.

  • Cambiar a fuentes certificadas de proteínas con bajo índice LUC.

  • Evitar las pérdidas de desempeño causadas por enfermedades o toxinas.

  • Mejorar los sistemas de manejo del estiércol.

Establecer la base de referencia 

Antes de que se pueda lograr una reducción en estas áreas, los establecimientos agropecuarios deben establecer una referencia robusta del punto de vista científico y acorde con las normas y estándares internacionales de Análisis de Ciclo de Vida (ACV).

La plataforma Sustell™ proporciona cálculos del impacto ambiental, transparentes, estandarizados y específicos del establecimiento agropecuario, que proporcionan una huella ambiental precisa a todos los integrantes de la cadena de valor. 

Los cerdos y el planeta 

La producción porcina responde por algo más del 1% de las emisiones globales de GEI, sin embargo, aún hay oportunidades significativas para su mitigación. Al centrarse en las emisiones provenientes de la alimentación animal, incluida la fuente de proteínas del alimento balanceado, las granjas pueden mejorar de forma considerable su huella ambiental. 

De esa forma, la producción porcina puede colaborar en los desafíos climáticos, cuando se basa en datos sólidos, decisiones responsables en cuanto a la alimentación animal y estrategias de manejo basadas en evidencias. 

En la agropecuaria moderna, el problema no es la aspiración. Lo que importa son las pruebas. Porque el futuro no se construye sobre promesas, sino sobre cifras que sean fiables, comparables y aplicables. 

A medida que la sostenibilidad deja de ser un asunto secundario y se convierte en el eje central de las empresas, la pregunta no es más si se está haciendo lo correcto. Lo que importa es si se puede demostrar, mejorar y asumir la responsabilidad por las consecuencias. 

La plataforma Sustell™ fue desarrollada por dsm-firmenich para ayudar a las empresas del sector agroalimentario a trascender el límite de las afirmaciones ambiciosas y hacer que el desempeño en el área de sostenibilidad sea mensurable, gestionable y rentable, tanto en la fábrica de alimentos balanceados, como en la granja y en toda la cadena de valor. Ya sea que su objetivo sea reducir las emisiones, acceder a capital ‘verde’, cumplir con los requisitos del Alcance 3 o divulgar su narrativa de integridad, no se conforme simplemente con mejorar. Libere el valor de su huella ambiental, haciéndola mensurable, rastreable y certificable.

Publicado

8 mayo 2026

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