Avara Foods procesa 4 millones de aves por semana y es una de las mayores empresas de alimentos del Reino Unido. Está integrada verticalmente e incluye 30 granjas de recría, 60 granjas de ponedoras, 6 plantas de incubación, 150 granjas de pollos de engorde, 3 fábricas de alimentos balanceados y 1 laboratorio, todo lo cual permite la producción de carne de ave segura y asequible.
Avara Foods se encuentra hace muchos años en una trayectoria para reducir el uso de antibióticos, y en el 2000, la empresa eliminó completamente los antibióticos promotores de crecimiento de todas sus dietas. Sin embargo, en 2019, se observó un aumento en las infecciones bacterianas y se identificó al Enterococcus caecorum como causante de dichas infecciones. El problema se resolvió mediante el uso de antibióticos siguiendo indicaciones del equipo local de veterinarios. No obstante, el objetivo de la empresa era la reducción del uso de antibióticos, por lo cual era necesario contar con un plan de acción para logarlo.
La primera iteración del plan de acción se centró en mejorar la higiene en toda la cadena de suministro. La higiene del agua siempre había sido prioritaria, pero aun así, se llevó a cabo una limpieza física completa con desinfección y sanitización. Los proveedores colaboraron para garantizar el cumplimiento de los estándares correctos durante dichos procesos de limpieza. Se autorizó el uso profiláctico de antibióticos durante un ciclo de producción para actuar como cortafuegos e intentar reducir la carga bacteriana antes de una limpieza más profunda. Esto serviría como medida temporaria para facilitar una reducción del uso de antibióticos a largo plazo.
El foco en la higiene del agua, las reproductoras, las plantas de incubación y los pollos de engorde llevó a una disminución inicial de las infecciones bacterianas. Sin embargo, dichos niveles tendieron a aumentar con el tiempo, motivo por el cual se decidió que era necesario un segundo plan de acción.
Avara Foods tenía en ese momento plena consciencia del impacto de las bacterias en su producción avícola, por lo cual, se adoptó un abordaje más detallado para reducir la carga bacteriana, que incluía lo siguiente:
Uno de los principales cambios implementados fue la eliminación antes de la incubación de todos los huevos clasificados como categoría B. En aquel momento, el 95% de los huevos de Avara Foods estaban en la categoría A y solo el 5% en la categoría B. La eliminación de todos los huevos de categoría B suponía la pérdida semanal de hasta 200 mil huevos para incubación. Si a esto se le suma la compensación paga a los avicultores por los ingresos no percibidos por la venta de pollitos, la estrategia resultaría costosa pero eficaz.
Todas las granjas pasaron por dos periodos de vacío sanitario para realizar una limpieza profunda tras los dos ciclos de producción con el uso de antibióticos profilácticos. Una vez más, se brindó apoyo a los productores para garantizar que sus instalaciones pasaran por procesos de limpieza y secado adecuados antes de introducir el próximo lote.
Con el fin de eliminar las fluctuaciones en la aplicación de los procedimientos de higiene y limpieza, se utilizó la tecnología Sonas. Se trata de una tecnología para el control de los niveles de formaldehído en los equipos de la planta de incubación, aplicando una concentración baja y precisa que garantiza la inhibición bacteriana eficaz, así como también la seguridad del personal de la planta. Tras la implementación de esta tecnología (Figura 1), se observaron mejoras significativas en los siguientes puntos:
A raíz de un programa del gobierno británico para promover energías renovables, muchos avicultores comenzaron a utilizar biomasa para calefaccionar sus instalaciones. Debido a los incentivos aplicados para el uso de esa fuente energética, surgió una tendencia al aumento de temperatura durante la etapa de crecimiento de las aves. Según diversos estudios, realizados especialmente en granjas con problemas recurrentes, se observó que, en algunos casos, los pollitos estaban sometidos a temperaturas superiores a lo recomendado. El estrés térmico puede dar lugar a uniones intestinales ‘permeables’, lo cual facilita la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo. La reducción de la temperatura de cría a niveles entre 31º C y 33º C también disminuyó el estrés.
La última pieza del rompecabezas consistía en mantener una buena salud de las patas. La experiencia previa indicaba que el uso profiláctico de antibióticos, si bien era eficaz a corto plazo, mostraba un rendimiento reducido a largo plazo. En busca de una solución más sostenible, la empresa se asoció a especialistas en nutrición para llevar a cabo una revisión de la literatura, y los probióticos surgieron como un abordaje promisor.
Un estudio en particular analizó el potencial de PoultryStar®, un aditivo probiótico para alimentos balanceados, con el fin de establecer un microbioma intestinal saludable en los pollitos. El estudio original se centraba en reducir la cojera, pero, según nuestra hipótesis, el mismo mecanismo - la exclusión competitiva - también podría ayudar a minimizar las infecciones bacterianas y el descarte de patas.
La empresa Avara Foods llegó así a las siguientes conclusiones:
Pero, por encima de todo, la reducción de la carga bacteriana en la cadena de suministro debe ser el factor prioritario para la reducción del uso de antibióticos. Se puede recurrir a otras intervenciones para alivianar a corto plazo los problemas bacterianos, pero solo se logran resultados sostenibles a largo plazo si se ponen en práctica adecuadamente las medidas para mejorar los estándares de higiene en toda la cadena de suministro.
Stephen Dart ocupa el cargo de Gerente General de las operaciones de reproductoras y pollos de engorde de Avara Foods en el Reino Unido. Es responsable de las operaciones diarias de dichas divisiones, centrándose en el bienestar de las aves, la sostenibilidad, el cumplimiento normativo, la eficiencia y los costos. Stephen también es responsable del desarrollo estratégico de la base de activos agrarios necesarios y actúa en estrecha colaboración con los avicultores para ampliar y reinvertir en instalaciones que satisfagan las cambiantes necesidades del sector. En los últimos 15 años, Stephen ha representado al sector a nivel nacional en el Reino Unido, en la función de presidente y representante en diversos comités del Consejo Británico de Avicultura (British Poultry Council), colaborando con sectores gubernamentales en diversos temas relacionados con el medio ambiente, el bienestar animal, el uso de antibióticos y la legislación.
11 febrero 2026