La calidad y el atractivo de los análogos de la carne han evolucionado hasta el punto de que puede resultar difícil distinguir el producto vegetal del auténtico, lo que ha provocado un aumento explosivo de su popularidad. Pero los consumidores ya han empezado a preguntarse qué hay más allá de imitar la carne. Sorprendentemente, la respuesta no es qué haremos después, sino cómo lo haremos.
Si esperamos que los consumidores transformen sus dietas, es hora de encontrar formas innovadoras de crear alimentos sabrosos, nutritivos y divertidos que sean buenos para ti y para el planeta. Reto aceptado