Desde que se comercializaron los primeros protectores solares en la década de 1930, los productos para proteger la piel contra el daño solar han cambiado sustancialmente. Aunque los primeros productos sólo ofrecían protección UVB, la creciente concienciación sobre los dañinos rayos UVA llevó más tarde al desarrollo de los protectores solares de amplio espectro . Hoy en día, los productos no sólo están disponibles en una amplia gama de FPS, sino que ofrecen protección frente a los rayos UVA, UVB, IR y daños en el ADN y la pigmentación. Además, la protección solar se ha convertido en parte integrante de la rutina de cuidado de la piel de las personas mediante su incorporación a cremas hidratantes, bases de maquillaje, refrescantes sprays faciales y muchos más.
Últimamente, la atención se ha centrado en la luz visible de alta energía, también conocida como luz azul.
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Hoy en día, la piel está cada vez más expuesta al estrés procedente de muchas fuentes.La luz azul de las pantallases un factor de estrés potencial añadido, aún relativamente desconocido. Según un reciente estudio de mercado, sólo unos pocos productos para el cuidado de la piel y el sol abordan esta cuestión, y sólo en el contexto de varios factores que hacen necesaria la protección.
Sin embargo, un número cada vez mayor de personas ya han comprobado los efectos adversos de la luz azul en sus ojos, por ejemplo, y empiezan a plantearse preguntas sobre las consecuencias para la piel y la belleza en general. Por lo tanto, es evidente que se necesita más información sobre este tema, información que debe ser fácilmente accesible para los consumidores. Los científicos del DSM han abordado el tema y la pregunta que sigue surgiendo es: "¿Necesitamos una nueva etiqueta o sello para un Factor de Protección contra la Luz Azul - BPF?"
BPF: ¿una herramienta útil en la diferenciación para la protección contra la luz azul?
Tanto el etiquetado FPS como la protección UVA son declaraciones reguladas a nivel mundial, y aunque las encuestas han demostrado que muchos consumidores sólo tienen una idea imprecisa de a qué se refieren , la mayoría de la gente las considera útiles. En general, el etiquetado refuerza el mensaje de que la protección solar es de vital importancia si se quiere reducir el riesgo de daños graves en la piel, por no hablar del envejecimiento prematuro de la misma. Y todo el mundo puede deducir que números más altos significan más protección: de ahí que el etiquetado proporcione, como mínimo, una guía sobre qué productos son apropiados para las necesidades particulares de las personas .
Por tanto, ¿una declaración o sello adicional relativo a la BPF aportaría mayor transparencia a los consumidores, o podría simplemente confundirlos?
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