"La perfumería es un viaje lúdico en el que la imaginación y los sueños toman el mando sobre la realidad, convirtiendo cada ingrediente en una paleta de emociones y expresiones."
A los siete años, Bérénice Watteau sabía que se convertiría en perfumista. Aunque nació en el norte de Francia, fue en el vibrante pulso de París, donde se crió, donde surgió esta vocación, alimentada por el profundo espíritu artístico de su familia y la celebración de la creatividad. Desde el principio, descubrió su propio medio único en el arte invisible pero poderoso del aroma.
Tras obtener su licenciatura en Química por la Universidad Pierre y Marie Curie, Bérénice continuó su formación en ISIPCA, donde se graduó en 2014, y más tarde profundizó sus conocimientos sobre marketing de perfumes en ESSEC. En 2018, se incorporó a Puig en Barcelona como perfumista junior. Al año siguiente, se incorporó a dsm-firmenich, donde perfeccionó su oficio junto a inspiradores perfumistas como los perfumistas principales Amandine Clerc Marie y Clément Gavarry, y el maestro perfumista Martin Koh.
La pasión por viajar recorrió las venas de Bérénice desde muy joven. Su adolescencia estuvo marcada por viajes transformadores por Etiopía, India y Myanmar, y cada lugar añadió nuevas dimensiones a su paleta olfativa. A los 30 años, se mudó a Nueva York, donde experimentó otro despertar sensorial a través de la vibrante y trepidante vida de la ciudad, que le ofreció una nueva perspectiva de la libertad y la creatividad. Fue en las inquietas costas de Long Island donde descubrió el surf, una disciplina que requiere resistencia y concentración, muy similar al proceso creativo en perfumería, en el que cada ola conquistada representa la satisfacción de acercarse a la estimulante cima de una fragancia terminada.
Entre sus ingredientes más preciados se encuentra el Ambrox®, un compuesto que ella asocia con una sensualidad mineral, cálida y fría a la vez, totalmente adictiva. Esta fascinación por los contrastes es evidente en todas sus creaciones, donde cada perfume se define por un delicado equilibrio entre ingredientes aparentemente incompatibles, magistralmente mezclados en aromas inesperadamente cautivadores.